Una amiga, que hace sus pinitos de escritora, escribió en una ocasión un relato donde exponía el canibalismo como algo bello y romántico, el ser devorado por el ser querido adquiría un matiz macabro de amor verdadero. Aquí no existe ese afecto delicioso, directamente nos jalan. Asemejamos figuritas de mazapán o bien hombrecitos de galleta de jengibre. Hala, al coleto, todos a las fauces, al goloso tiburón que conforma las clases opulentas de nuestra sociedad. Ciertamente estoy harto de ver a estos tipejos paseándose con cochazos y chicas de compañía a consta del sudor de nuestra p... o asistir anonadado a presenciar esos programas de televisión donde unas madonas caprichosas sacian su ambición en colecciones interminables de zapatos y bolsos, y se gastan millonadas en cosmética e imagen, cuando existen gentes que no tienen que llevarse a la boca, y no hablo de un cigarrillo, sino de un simple mendrugo de pan. Eso sí, desde Alemania nos han dado un buen pepinazo.
Y hablando de la televisión. No recuerdo si fue ayer o anteayer, que miraba la caja tonta con el volumen a cero (las imágenes hablan por sí mismas). Aparecía el portero del RM hablando (como he dicho tenía el volumen a cero y no sé que decía, pero me resbala), con imágenes de su vida pasada, y un rótulo con unas letras enormes rezaba “El cambio de Iker”. Joder vaya descubrimiento, claro, antes tenia 18 y ahora 30 (la verdad que no ha cambiado mucho), espero que no hagan este reportaje cada diez años, aunque si lo hubieran hecho al cumplir los 80 algo de razón tendría, pero a ver señoras y señores, que es normal que la gente envejezca ¿no? Con las cosas tan importantes que suceden en el mundo y con las inquietudes que nos abordan el día a día ¿Qué tiene de importante que un tipo cambie en diez años? Puf, esto dice mucho de la basura que nos intentan hacer tragar en televisión... patético. Y no me enrollo más porque sé que la gente no lee tanto. Hasta yo cuando lo releo para aplicar correcciones o auto-censurarme en alguna de las burradas que digo me aburro... ¿por qué aburrir a nuestras lectoraS y lectores? Pase lo que pase seguimos viviendo en este PdM.
Quizás tenga razón Rouco Varela cuando dice que el problema de los jóvenes está en sus almas y en el fondo de sus corazones. Hay que ser casposo, hipócrita y vacío para pronunciar tal proclama. Como dice un amigo, a él se la suda las declaraciones de un personaje que está más contextualizado en la Edad Media que en la época en la que vivimos, alejado de los problemas reales y constantes de nuestra realidad socio-político-económica-cultural... etc... etc. Así que Rouco vete al monasterio o bien, vete directamente al Infierno. A este paso volveremos a ser un país de bandoleros y frailes, sin abandonar nuestra condición de toreros y folclóricas... en fin que como afirma aquel cartel de la plaza Islandia “No hay pan para tanto chorizo”... yo diría que “no hay sitio para tanto cafre...”. Vaya PdM.


