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lunes, 1 de noviembre de 2010

Cartas a Paulo (1 de noviembre de 2763 Ab Urbe Condita)

Buenos días Paulo,

El frío ya está aquí y escribo desde mi cubil.

Anoche los niños, disfrazados como seres horrendos, iban de casa en casa pidiendo caramelos. Sin duda, las influencias extranjeras se han arraigado en nuestra cultura, es como un segundo carnaval, del terror diría yo. Las calabazas adornan las casas con rostros grotescos, y en los rincones se diseñan telarañas de algodón con inofensivos arácnidos de plástico.

Ayer, cuando llegaba a casa, en la penumbra de la noche, varios seres, de esos criaturas-niños se cruzaron en mi camino. Vagaban como zombies con ansias de succionar cerebros humanos; como vampiros de tópica capa y afilados colmillos de goma que venden en las tiendas de disfraces; como asesinos psicópatas y monstruosos inspirados directamente de la gran pantalla; como fantasmas de sábanas blancas y raídas… disfraz cutre pero de éxito asegurado.

Uno no duerme tranquilo sabiendo que una caterva de bichos ronda por el pueblo. A mi casa no llegaron. Supongo que la oscuridad de la calle los retuvo, o quizás el estado del edificio. No es la casa de Norman Bates, pero sí parecen las ruinas de un manicomio abandonado. Las risas, los gritos y los ruidos guturales inventados para infundir temor desparecieron muy temprano… hasta los monstruos tienen madre y un plato de sopa caliente en la noche de Halloween.

¡Valete!



Imagen: Truco o trato. Huevos o caramelos. Tú eliges.

sábado, 16 de octubre de 2010

Cartas a Paulo (16 de octubre 2763 Ab Urbe Condita)

Oh Paulo, cuanto tiempo sin escribirte. La vida ha rodado, ha rodado mucho, ha rodado demasiado. Meses de incertidumbre, meses de engaño, meses de concebir la realidad, meses para atisbar como son verdaderamente algunas personas.
Ahora todo va mejor, más tranquilo, más centrado en el trabajo. Pero ya sabes que soy inquieto y no me contento con poco, siempre tengo que buscar, buscar. Tiempo atrás queda mi campaña contra los astures; pocos meses que parecen evos dilucidan mi fanatismo religioso y mi insensatez religiosa plasmada en el culto a Venus; semanas que parecen años me separan del desamor y la estupidez, reflejada en la impaciencia y en la perfecta desorientación.
Te escribo Paulo porque acabo de descubrir el Mediterráneo, calmado, apacible, sosegado, donde navegan las almas y los corazones bajo un sol dorado, resplandeciente, cuyos rayos caen sinuosos y sedosos. Los marineros cantan bellas canciones, brotan de sus bocas expresiones cándidas, pícaras y sinceras. Tengo ganas de coger la barca y remar, remar hacia ese mar carente de tempestades y remolinos. Pero ya sabes que no confío en el mar, me da miedo, y no quiero ahogarme de nuevo.
¡Ay Paulo! Dichoso eres tú. Esta vez aparto el optimismo y soy más cauto.

Valete.

martes, 7 de septiembre de 2010

Cartas a Paulo (7 de septiembre 2763 Ab Urbe Condita)

Salud Paulo,

Hoy jugué al juego de las vidas. Ella me enseñó. Me senté en un banco a la hora nona y observé a todo aquel que paseaba por la calle.
Un anciano con camisa rosa y peinado juvenil, un jubilado que vive su segunda juventud, alocada, con la catarsis del trabajo cumplido, con la emoción de planear una excursión del Imserso con sus vendedores de mantas y todo.
Un poligonero con moto trucada, un quillo con problemas o quizás no, eligiendo el camino más fácil y sencillo, vivir de instintos.
Una chica algo presumida que camina mirándose en cada uno de los escaparates que encuentra a su paso, presumida pero de caminar inseguro y tímido, mujer de espíritu engreído pero de sentimientos vacíos.
Otra moza con uniforme de trabajo, parece dudar a cada zancada, seguro que duda a cada palabra que pronuncia a la hora de querer venderte una de esas cafeteras pijas que están de moda.
Una rubia teñida de paso acelerado, ya mayorcita, llega tarde para dar de comer a sus retoños.
Un tipo bien vestido, con traje y móvil… seguro que es un empresario cabrón dispuesto a acabar con la vida feliz de algunas familias a consta de su mísero bienestar. A lo mejor me equivoco y es un pobre trabajador de la tienda de los triángulos (coño, el Corte Inglés) o el representante de una compañía de teléfonos (ya han pasado los viejos tiempos en que se vendían enciclopedias del saber, la Wikipedia ha acabado con esa clase de bicho ambulante).
Un hombre obeso, de frente sudorosa, el calor parece castigarle más que a un servidor, en su ceño fruncido se refleja una perpetua maldición hacia el astro-rey.
Una niña corriendo con bolsas de Bershka y Stradivarius… las compras se alargaron, mamá espera en casa, así como el Facebook y el Messenger.
Una chavala preciosa, de esas que miras dos veces y tres, podrías clasificarla como el amor de tu vida pero también como un ser de apariencia que nunca te mirará a los ojos, superficial y egoísta.
Una pareja de estudiantes, al menos llevan carpetas de la Universidad de este desolado islote… él puede tener un futuro prometedor como político corrupto, ella parece más serena, más segura, más práctica… pero sin saber realmente lo que quiere… quizás le espera concursar en un “reality show”.
Oh, Paulo, es un juego muy imaginativo, pero muy difícil de jugar frente al espejo.







Imagen: Oh, Paulo, es un juego muy imaginativo, pero muy difícil de jugar frente al espejo.

martes, 10 de agosto de 2010

Cartas a Paulo (10 de agosto 2763 Ab Urbe Condita) ¿Recuerdos?

Salud Paulo,

Una más y ya no me levanto. Puerta tras puerta, portazo tras portazo, a cada golpe se pierde un hálito de vida. Uno, entonces se refugia en el pasado, en los buenos tiempos vividos y tampoco niega los malos, atrapado en la telaraña de los recuerdos, pegajosos y complicados de olvidar.
Se regocija en la reminiscencia, reviviendo situaciones que dibujan una sonrisa en tu rostro, o arañan o acuchillan tu alma a cada acometida angustiosa o triste.
Es como hallarse en un pozo fangoso. Inmóvil, esperando un rescate que nunca llegará...
Pero se debe mirar hacia el futuro, estar ilusionado y vivir los óptimos segundos del presente. Uno vive por sí mismo, no ha de vivir por otros, ellos ya lo hacen.
Valete.



Imagen: Exposición de arte urbano en la ciudad de Oporto.

lunes, 2 de agosto de 2010

Cartas a Paulo (2 de agosto 2763 Ab Urbe Condita)

Hola Paulo,

Ya lo decía un personaje de ficción: la X señala el lugar.
Como puedes comprobar Paulo, ando algo perdido, vago por el mundo sin una brújula, sin un sentido definido y sin las ideas muy claras.
Paso a paso, despacio, con el inevitable miedo a que el suelo se abra bajo mis pies. Tanteo las paredes buscando el fulcro que desactive la trampa. Intento elegir con sumo cuidado a los compañeros de viaje.
No hay mayor aventura que la vida, y en un instante todo puede acabar ¡zas! De un solo golpe, con una única negativa, con un mero gesto, con un acto aislado y anecdótico. Fin.

martes, 27 de julio de 2010

Cartas a Paulo (27 de julio 2763 Ab Urbe Condita)

Saludos Paulo,

A veces las cosas suceden por algo... siempre suceden por alguna razón. Lo jodido es saber que van a suceder y saber que es imposible evitarlo o sea cuál sea la consecuencia asumirla por cojones. Es cierto que llevo a la tristeza de compañera, junto con la ansiedad, la angustia y el desamor, como esos jinetes que cabalgan en el alba del fin de los tiempos, sembrando la discordia, el malestar y la destrucción.
Bueno Paulo, estate tranquilo... no haré como Petronio. Tengo tantos proyectos y tantas cosas que hacer que me centraré en eso, sí, como hace nueve años (que atroz fue aquel momento), ahora me amparan diez años de experiencia. Atisbo nuevas metas, espero... o quizás la vida me atice otro tortazo, ya me voy acostumbrando.

Valete,
Un abrazo.

viernes, 16 de julio de 2010

Cartas a Paulo (16 de julio 2763 Ab Urbe Condita)

Saludos Paulo,

Los besos en ocasiones son pasos equivocados, pero no por ello debemos arrepentirnos de ellos... y aunque tomemos luego una decisión contraria a su filosofía, el sabor de estos quedan en nuestros labios, anhelando la resurrección de esta sapidez, pero eso sí, cuando realmente sepas a quien estás besando.
Esto es lo que me pasó Paulo, y esto es lo que quiero que me pase otra vez, pero cuando tenga que pasar.

martes, 13 de julio de 2010

Cartas a Paulo (13 de julio 2763 Ab Urbe Condita) -A todos nos gusta el futbol

Hola Paulo,

Ahora resulta que a todos nos gusta el futbol, y yo sin saberlo. Aquellos que desaprobaban mi actuación ante el televisor, como diciéndome "¿qué miras? siempre estás igual", o aquellos que no sabían que era el jabulani o que los campeones del mundo llevaban una estrella en el torso, o desconocían el fuera de juego o cuantas tarjetas acarrean suspensión. La gente se escuda en que es un sentimiento, yo cuando veo a mi club de toda la vida también es un sentimiento, no te jode, lo que pasa que no lo han entendido hasta que España ha llegado a la cima del planeta-futbol. Me alegro, sí, pero que a partir de ahora se respete más a la gente que hemos estado siempre ahí, desde el ridículo de España 82 al de Francia 98 o la frustración de Corea-Japón 2002. Lo mismo pasó con la F-1, que empezó a existir para algunos cuando el nano comenzó a ganar carreras. Hay algo que va más allá de los colores.

jueves, 8 de julio de 2010

Cartas a Paulo (8 de julio 2763 Ab Urbe Condita)

Salud Paulo,

El pulpo, ese que es tocayo tuyo, lo predijo.




Imagen: el pulpo Paul ya es historia. Los germanos se han encargado de ello.

miércoles, 7 de julio de 2010

Cartas a Paulo (7 de julio 2763 Ab Urbe Condita)

Aquí estamos Paulo,
amigo de mis amigos, enemigo de mis enemigos. Me siento como Perseo ante Medusa, la de los cabellos de viscosas y ávidas víboras. Mi espada es el lápiz, mi virtud los conocimientos y sus prejuicios. Que bocanada de veneno cuando habla, que mirada ignominiosa capaz de transformarte en piedra.
Hay gente que habla sola, dicen. Yo creo que hablan con los dioses…


domingo, 4 de julio de 2010

Cartas a Paulo (4 de julio 2763 Ab Urbe Condita)

Ave Paulo,

hoy me he levantado temprano, antes que el gallo cantara,
acribillado por los mosquitos,
ya les di su merecido por la mañana.
Me he levantado con cierto sabor agridulce,
eso que llaman victoria pírrica...
algo titubeante, pero sabiendo que en el fondo existen esperanzas.
Vago sin rumbo, con el timón a la deriva, pero con la certeza de que llegaré a buen puerto.

lunes, 28 de junio de 2010

Cartas a Paulo (28 de junio 2763 Ab Urbe Condita)

Ave Paulo,

Espero que tus victorias sobre el Caos sean certeras, si es que se puede vencer al Caos. Házmelo saber, préstame tus armas, confío en tus conocimientos, aunque sean caóticos, para conseguirlo.